El capitán ha vuelto

Por Leopoldo Ponce

@leopoldoponce

 

El staff de Pamboleras se fue al Estadio Azul, y aunque no todos somos azules fuimos a presenciar futbol como buenos amantes a este bellísimo deporte.

Pachuca venía a la capital con la mentalidad de sacar algún punto. A los 25 minutos, los Tuzos marcaron  un gol en un tiro libre. Mauro Ceja cobró y con la cabeza, Félix Borja, dirigió el balón a su encuentro con la red, y así se dio el momento sublime del futbol. “El romance entre el balón y la red”, lo que siempre buscan los que atacan y tratan de evitar los que defienden.

Después de esa situación, los dirigidos por Hugo Sánchez se echaron para atrás en todo el partido y no volvieron a pararse en territorio de la defensa azul.

Cruz Azul buscaba el empate, “Chaco” Jiménez entraba a la cancha se esperaba que en un par de jugadas resolviera el partido, pero el tiempo se iba agotando para los cementeros.

Los noventa minutos habían llegado y la gente comenzaba a retirarse del estadio  sin saber que en los minutos de compensación  la historia del partido cambiaría. Como buen capitán, Gerardo Torrado  no iba a permitir que el público se fuera con el trago amargo de la derrota y perder el invicto. Torrado sacó un cañonazo fuera del área, vencía el marco del guardameta Cota. Tras el golazo de Gerardo los presentes se levantaron de las tribunas, entre aplausos y gritos la gente le agradecía por tal magnifica definición.

Torrado, Torrado…el capitán ha vuelto y también a la selección.

 

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Una noche en el Azul

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Por Leopoldo Ponce de León García.

@leopoldoponce

 

Corona, Araujo y Aquino estaban de vuelta en casa, se esperaba que con su incorporación, el equipo se vistiera de gloria. Pero no la tenían nada fácil, se enfrentaban a León, que venía por un triunfo más y bastante motivado por vencer una semana atrás al campeón Santos.

La complejidad del partido para Cruz Azul era aún mayor, desde el pasado 21 de abril del año en curso, no han podido ganar en casa; la sequía de goles en su cancha también era otro factor al que debían enfrentarse los cementeros.

El primer tiempo tuvo pocas llegadas, ambas escuadras no estaban mostrando su mejor nivel.
Nada para nadie en los primero cuarenta y cinto minutos.

Lo mejor del partido fue al medio tiempo. Nuestra amiga, Rocío Yelitza, tuvo la fortuna de
jugar en el césped del Azul. Ella estaba representando al equipo de la afición cementera; se
enfrentarían a las porristas “Las Celestes”. Fue una cascarita que duró poco, aproximadamente
ocho minutos, pero en tan poquito tiempo nos llenaron ese hueco de emociones que nos
habían dejado Cruz Azul y León en el primer tiempo.

Los 23 mil aficionados que se dieron cita, pedían que los equipos salieran con más intensidad
para el segundo tiempo. Poco a poco el partido fue subiendo el ritmo de juego, había varias
llegadas pero ninguna se concretaba.

León al minuto 69, tranquilamente ingresó al área cementera, encontró la oportunidad
perfecta para herir a la liebre. Luis Montes ponía arriba a los visitantes.

Poco le duró el gusto a los esmeraldas estar arriba en el marcador. Minuto 73, un tiro a favor
de Cruz Azul cambió las cosas. Pablo Barrera cobró, dentro de la guarida de la fiera fue a parar
el balón, ¡Gol!

Los equipos siguieron luchando, pero el tiempo se les agotó. Terminaba el encuentro 1-1.

 

 

El color de Cruz Azul vs Chivas

Rocío Yelitza

@rocioyelitza

Una tremenda tormenta sacudió la zona sur de la ciudad de México 2 horas antes del inicio del partido entre Cruz Azul y las Chivas del Guadalajara, situación que no impidió que más de 30 mil aficionados acudieran a la cita con el destino, en un encuentro en el que se jugaba el honor de dos de los equipos llamados “grandes”.

 Sí, tal vez cuando Chivas juega en el Estadio Azul es local, pero el sentimiento y la pasión de ambas aficiones es equilibrada. Cruz Azul se paró para ganar, y terminó con un empate que no dejó contenta a la afición.

 De las miles de historias que cada aficionado tiene detrás, vimos en las gradas luego de un poco atractivo segundo tiempo, a dos hermanos que además de estar unidos por lazos de sangre, también lo están por una pasión: Cruz Azul.

 El escenario era ideal, y ahí estaban, los hermanos Daniel y David López Medina quienes puntuales a su cita con su amado equipo, portaban con orgullo la camiseta cementera, y entre gritos, reclamos y aplausos alentaban a Cruz Azul en todo momento.

 “Se nota mucho la ausencia de Aquino y Perea aún no despierta”, comentó Daniel para Vamos Cruz Azul, mientras su hermano mayor, David, no dejaba de mirar hacia la cancha.

Por su parte David comentó que ésta afición por Cruz Azul la comparte con su hermano cada quince días, e incluso han viajado al interior de la República.

“El momento del gol es el mejor momento del partido, y celebrarlo con tu hermano es único”, finalizó Daniel.

Así es como nuevamente las familias cruz azulinas vuelven a hacer del Estadio Azul su centro de reunión, con la esperanza bien puesta en el noveno campeonato que tanto esperan.

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